Nuestra primera parada, Cervatos, unos pocos kilómetro más allá de Reinosa. Merece la pena por su colegiata románica, por el entorno y lo majucos que son los vecinos, creo que es de los pueblos más acogedores de Cantabria
Esto también lo tiene Cervatos...
En lo alto de una loma, con Reinosa a un lado y el Embalse del Ebro a otro se encuentra el asentamiento romano de Julióbriga. Junto a la iglesia románica de Retortillo, que se levantó sobre las ruinas de la ciudad aparecen los restos del foro o centro neurálgico de la ciudad.
Después, recomiendo la visita al Monasterio de Montesclaros. Actualmente sólo viven 5 frailes y uno de ello, muy amable, nos enseñó la iglesia y la cueva de Nuestra Señora de Montesclaros, que actualmente tiene una novedad, una ermita que ha permanecido oculta siglos en la que se juntaban cristianos en clandestinidad para orar. Además, merece la pena ver el altar con detalles celtas y las pinturas en las paredes en las que aparece la cruz templaria.
Por último, nos encontramos con una de las estampas más conocidas del municipio, la torre de la desaparecida iglesia de Villanueva que emerge de las aguas del pantano. Al construirse el embalse se anegaron siete pueblos de este municipio y del de Campo de Yuso. Actualmete se ha habilitadocomo observatorio de aves y se accede a ella a travñes de una pasarela de madera. Ciertamente, creo q las fotos más bonitas del viajes las hicimos en este punto.